Autor
Mariano Marzo
Emeritus Professor of the University of Barcelona

La industria del petróleo y gas europea quiere ser un actor relevante de la transición energética. Las empresas han iniciado ya su transformación en compañías multienergéticas, apostando por la diversificación y la incorporación de nuevas áreas de negocio en el campo de las energías y tecnologías bajas en carbono. Los fondos de estímulo para contrarrestar los efectos de la Covid-19, que probablemente se traducirán en grandes inversiones en dicho campo, suponen un incentivo y una oportunidad adicional para afianzar y profundizar su presencia en el sector de las renovables y otras energías limpias.
En esta línea, además de la electricidad de origen renovable, otro buen candidato para la diversificación es el hidrogeno. Su ventaja es que puede utilizarse, con cero emisiones, en casi todos los sectores que hoy en día dependen de los combustibles fósiles, como es el caso de la calefacción, el transporte y los procesos industriales que requieren calor a altas temperaturas.
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