Post divulgativo

El reto de la descarbonización de la industria

La economía mundial afronta el proceso de transformación y descarbonización de todos los sectores, pero en especial del sector industrial. El desafío internacional es alcanzar la descarbonización total en 2050.

Relevancia del sector industrial en la transición energética

Para dar respuesta a los retos del cambio climático, la economía mundial debe afrontar en las próximas décadas un rápido proceso de transformación y descarbonización que va a afectar a todos los sectores de actividad. Uno de los más relevantes va a ser el sector industrial. 

El sector manufacturero español representa el 23,6% del consumo final de energía  y el 24,7% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Aunque muy por detrás del transporte, el sector industrial es un gran consumidor de combustibles fósiles, en particular de gas natural, con un 59,2%.
 
La industria ha sido el sector económico que más esfuerzos ha realizado para reducir sus niveles de consumo, mejorando sus ratios de eficiencia e intensidad energética y disminuyendo con ello sus niveles de emisiones de gases efecto invernadero (GEI)1 No obstante, dada su relevancia, es necesario seguir actuando para avanzar hacia su descarbonización sin poner en riesgo su competitividad exterior.

Alcanzar la total descarbonización de la economía en 2050 es un gran desafío para todos los sectores industriales, cuyos procesos productivos son complejos y diversos. No existen patrones comunes.

Principales retos de la descarbonización del sector industrial

No es lo mismo descarbonizar un sector que necesita un consumo energético intensivo para dar respuesta a sus necesidades térmicas, que otros donde la opción de descarbonizar a través de la electrificación puede ser más viable. Según las diferentes necesidades energéticas y de materias primas, será necesario aplicar políticas y medidas adaptadas a las necesidades particulares de cada uno de ellos. 

Asimismo, no se puede perder de vista que toda transformación del sector encaminada hacia la descarbonización debe realizarse sin perder competitividad industrial, evitando procesos de deslocalización productiva de empresas de alto valor añadido en sectores estratégicos. 

Desde una perspectiva tecnológica, es necesario seguir apostando por la innovación y el desarrollo tecnológico . Los escenarios de descarbonización industrial realizados a nivel europeo apuntan que, con las tecnologías actuales, no se podrá llegar a los objetivos de reducción de las emisiones de gases efecto invernadero (GEI), por lo que hará falta desarrollar tecnologías innovadoras a gran escala, como por ejemplo el hidrógeno renovable como vector energético, los combustibles sintéticos o bajos en carbono o las nuevas soluciones basadas en la captura y almacenamiento de CO2 o en la economía circular.

Opciones para la descarbonización del tejido productivo

La estrategia de descarbonización de los procesos productivos pasa por la combinación progresiva de diferentes opciones aplicables a cada caso concreto, según las necesidades particulares de cada sector, e ir incorporando nuevas opciones a medida que vayan alcanzando madurez tecnológica y viabilidad económica. 

Entre estas opciones cabe destacar: 

  • Mejora de la eficiencia energética  de los procesos productivos: recuperación y el aprovechamiento del calor residual, sustitución de equipos por otros con una mejor eficiencia energética o innovación tecnológica en procesos productivos. Con ello reducimos el consumo energético, en particular de combustibles fósiles, y, en consecuencia, las emisiones de gases efecto invernadero (GEI).
  • Mejora en la intensidad de carbono del proceso productivo:  consiste en aplicar distintas estrategias que permitan reducir las emisiones de CO2  de todo el proceso productivo, desde la obtención de la materia prima, la transformación, distribución y uso del producto. La electrificación es una de ellas, siempre que la electricidad sea de origen renovable, otra opción consiste en sustituir combustibles fósiles por otros combustibles con bajas emisiones de CO2 , especialmente en aquellos usos energéticos difícilmente electrificables.
  • Captura, almacenamiento y aprovechamiento del CO2  para captar las emisiones de CO2 en los procesos industriales antes de ser incorporadas en la atmósfera, y aprovechar este recurso como materia prima para la elaboración de nuevos productos. 
  • Fomento de las energías renovables, eléctricas y no eléctricas.
  • Fomento del hidrógeno renovable como vector energético, producido de forma descarbonizada, es decir a partir de energías renovables, que puede ser utilizado como fuente energética sustitutiva a los combustibles fósiles, o para dar respuesta a necesidades térmicas de la industria.
  • Medidas de economía circular:  disminución de las pérdidas (materias primas y consumo energético) asociadas al proceso productivo, para fomentar la reutilización y el reciclaje de productos, así como el aprovechamiento y valorización de todos los residuos derivados del proceso productivo, evitando desperdicios. Con ello se reduce la necesidad del uso de nuevas materias primas y la huella de carbono asociada al proceso productivo.

 

Último dato disponible correspondiente a 2019. Fuente: European Environment Agency (EEA). EEA Greenhouse gases data.
 

Retos del cambio climático y transición energética Descarbonización Estrategia
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